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Stories | Mingei: ¿Qué es la Belleza en la Vida Cotidiana?

El pensamiento estético sobre la belleza de los objetos cotidianos.

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¿Qué es la Belleza en la Vida Cotidiana?

Visite la historia del Mingei en los talleres de Izumo en Shimane

 

Los utensilios cotidianos que todos usamos, como los platos y los recipientes, se confeccionaron con el objetivo de ser utilizados y, a menudo, el diseño de estas prácticas piezas no merece mucha atención. Sin embargo, alguien proclamó:

“Eso no es verdad. Es precisamente en los objetos simples y sin adornos donde se encuentra la verdadera Belleza”.

Fue el pensador Muneyoshi Yanagi, un crítico de arte que tuvo una enorme influencia en las generaciones posteriores. Yanagi bautizó como Mingei la belleza de los objetos de uso cotidiano que se han utilizado en diversas partes de Japón desde la antigüedad, los coleccionó y difundió su pensamiento sobre ellos por todo el país.

El Mingei, vive hoy una evolución diversificada en los más diversos rincones del país. Fuimos a visitar el pasado y el presente del Mingei en la región de Izumo, provincia de Shimane.

La historia del Mingei:

El Mingei fue un pensamiento estético propuesto en Japón a principios del siglo XX. Hasta entonces, los objetos y utensilios que utilizaba la gente a diario eran hechos a mano por artesanos locales o por las propias familias. Este movimiento apreció, en estos numerosos objetos cotidianos, una belleza rústica y sin adornos. Hoy en día, ha vuelto a tener un gran protagonismo en Japón.

Tomemos como ejemplo un plato. No los que se producen en serie en las fábricas actuales, sino los que se producen en hornos llamados kama que están presentes en todo el país, utilizando la arcilla obtenida de la propia región, moldeada y cocida una a una por los artesanos de la propia comunidad. O la ropa de algodón teñida con árboles y césped cocidos o también las bolsas hechas con tiras de bambú. Mesas y sillas hechas para facilitar su uso según el tamaño de cada casa. Todos estos artículos son instrumentos que no pueden faltar en la vida cotidiana y se producen a través de la artesanía tradicional transmitida de generación en generación, utilizando materiales obtenidos de la propia tierra.

“Los objetos de la vida común y corriente tienen una cierta belleza que no se encuentra en ningún otro lugar”

Ninguno de ellos fue originalmente pensado para ser expuesto en galerías de arte. Fueron pensados para ser usados todos los días. Sin embargo, esto no significa necesariamente que estén desprovistos de belleza. Los sencillos dibujos de los platos, los colores únicos de los kimonos resultantes de las plantas utilizadas para teñirlos, las sillas de formas peculiares creadas precisamente al buscar su funcionalidad y practicidad: nada fue producido para ser original ni llamar la atención y al mismo tiempo al ver estas piezas se percibe el calor palpitante presente en la vida de la gente de aquella época y su sentido estético sin pretensiones o vanidades.

Estos objetos de la vida común y corriente tienen una cierta belleza que no se encuentra en ningún otro lugar; deberíamos prestar más atención a las artes prácticas del pueblo. Esta es la esencia de las ideas del trío de pensadores Muneyoshi (también llamado Sōetsu) Yanagi, el ceramista Kanjiro Kawai y Shōji Hamada, quienes bautizaron estas manifestaciones culturales artesanales de Mingei e iniciaron una campaña destinada a crear un museo de arte para exponerlas. Así comenzó el Movimiento Mingei.

Los Nueve Elementos Característicos del Mingei:

“Sin ellos (los objetos de uso habitual como los platos y recipientes), las personas no podrían realizar sus actividades cotidianas. Los utensilios son compañeros de nuestro día a día. Son amigos fieles que apoyan nuestro vivir diario (...) ¿No tendrían sus formas una belleza auténtica y honesta? (...) Poder ver en ellos la belleza de lo que es Saludable es una alegría y una dádiva”.

(Extraído del artículo “Getemono no Bi” (la Belleza de los Objetos Inferiores), publicado en el periódico “Echigo Times” el 19 de septiembre de 1926, adaptado de acuerdo con las normas ortográficas actuales).

Yanagi enfatizaba en repetidas ocasiones esa “belleza de lo saludable”. Él teorizó y conceptualizó el Mingei a través de los elementos que se indican a continuación:

Utilitarismo:
Lo que no fue hecho para ser contemplado y apreciado, sino lo que tiene alguna utilidad práctica en sí mismo.

Anonimato:
No hay artistas específicos, sino artesanos anónimos que producen los objetos.

Cantidad:
Os itens são fabricados em grandes quantidades para atender à necessidade popular.

Acessibilidade:
Los precios son lo suficientemente bajos como para que cualquiera pueda buscarlos y comprarlos.

Esfuerzo productivo:
Son el resultado de técnicas maduras y perfeccionadas por un trabajo repetitivo e intenso.

Vernaculidad:
Hay una característica regional muy clara, como los colores y las formas arraigadas en la vida de cada comunidad.

División de trabajos:
Como se trata de una producción en cantidad, requiere el esfuerzo combinado de una pluralidad de personas.

Tradicionalismo:
Los objetos están protegidos por la acumulación de técnicas y conocimientos heredados de sus precursores, lo que se denomina Tradición.

Factores externos:
Vale menos la fuerza del individuo, ya que las piezas se apoyan en grandes fuerzas invisibles, como el entorno y el clima de la región, las dádivas de la naturaleza, las tradiciones y mucho más.

(Del sitio web de Nihon Mingei Kyoukai)

Las piezas Mingei también se reflejan en el clima de Japón, un país que debido a su extensión de norte a sur, abarca climas que van de los gélidos a los cálidos, y además retrata los estilos y formas de vida ricos en variaciones, con muchas diferencias y peculiaridades regionales.

Sin embargo, la modernización y la búsqueda de la eficiencia hicieron que los productos industrializados ejercieran presión sobre los objetos Mingei, lo que condujo al declive de las habilidades artesanales de sus creadores y provocó el debilitamiento de esta cultura popular. Yanagi y los miembros del movimiento recorrieron entonces todas las regiones de Japón de norte a sur, llegando también hasta Taiwán, recolectando objetos Mingei de las distintas regiones, dando charlas sobre el tema, publicando la revista Kogei y llevando a cabo una labor ilustrativa.

Este pensamiento Mingei ganó adeptos en todo el país y condujo a la inauguración, en 1936, del Museo Nihon Mingeikan en Tokio, al que se sumaron otros establecimientos similares.

Yanagi y sus colegas viajaron por todo el país, buscando objetos Mingei de cada localidad. Una de ellas tuvo un impacto particularmente mayor: la región de Izumo, en la provincia de Shimane. Yanagi y sus colegas viajaron por todo el país, buscando objetos Mingei de cada localidad. Una de ellas tuvo un impacto particularmente mayor: la región de Izumo, en la provincia de Shimane.

El Mingei de Izumo:
La “Ciudad donde se Reúnen los Kamis”

Izumo es una ciudad costera situada en la parte occidental del país, bañada por el Mar de Japón. La región es el escenario de varias leyendas de la mitología japonesa registradas en los dos libros históricos más antiguos del país, el “Kojiki” y el “Nihon Shoki”. Desde tiempos inmemoriales, existe la creencia popular de que, en el mes de octubre de cada año, los Kamis, las deidades del Sintoísmo, provenientes de todo Japón se reúnen en Izumo

  Hiroshige Utagawa, “Ishimi Takatsuyama” (a la izquierda) e “Izumo Hirose” (a la derecha), de la série de ukiyo-e “Shokoku Rokujuhakkei” (Sesenta y Ocho Paisajes de Diferentes Lugares de la Nación) año 1862   Fuente: Colección Digital de la Biblioteca del Congreso Nacional

El movimiento Mingei da a luz una nueva cerámica

El movimiento Mingei, desarrollado por Yanagi y sus aliados, también creó nuevas expresiones culturales, como la cerámica Shussaigama en la ciudad de Izumo.

En 1947, cinco jóvenes nacidos y criados en la región, en su mayoría los hijos más jóvenes de productores rurales que buscaban otras actividades además de la agricultura, se iniciaron en el universo de la cerámica. Identificándose fuertemente con el movimiento Mingei, le escribieron una carta a Yanagi, quien atendió sus deseos y comenzó a visitarlos. También se sumarían dos ceramistas del movimiento para guiarlos: Kanjiro Kawai y el británico Bernard Leach, quién contribuyó a la creación del Nihon Mingeikan.

Japón tiene una cultura cerámica centenaria en varias regiones, que dio lugar a famosas porcelanas como Arita-yaki y Bizen-yaki, pero Izumo no tenía esa tradición. Los jóvenes incorporaron el pensamiento Mingei a su producción y emprendieron la búsqueda de una cerámica absolutamente inédita.

  Los fundadores de la Shussaigama y Bernard Leach (el último de la derecha).    Créditos de la foto: Shussaigama

En la actualidad, la Shussaigama cuenta con 14 artesanos en su cuadro de personal. Las cerámicas producidas en sus hornos no tienen un aspecto atractivo, sino que están impregnadas de la belleza sencilla y serena que remite precisamente a la "Belleza de lo Saludable" propuesta por Yanagi. El padre de su actual propietario, Shin Tatano, fue uno de los cinco fundadores de la empresa.

 

Una pieza del Mingei no es una obra de arte. Es, sobre todo, un objeto que se utilizará en la vida cotidiana. Es precisamente por eso que evoluciona.

“En mi infancia, no teníamos hamburguesas en las comidas de casa, pero hoy en día, ya no es raro que las madres japonesas preparen ellas mismas hamburguesas caseras. Cualquier persona puede preparar su propia pasta italiana. Así, los recipientes deben ser apropiados para estos platos. En la actualidad, los clientes aprecian más los platos bajos y llanos que los platos hondos y angulares. Precisamente porque trabajamos con lo que está arraigado en nuestra vida, las piezas deben seguir cambiando según la época en la que nos encontremos”.

Tatano continua:

“Sin embargo, es necesario que la Belleza esté presente en ellas. Los tiempos cambian, los formatos de las piezas cambian, pero la belleza nunca debe perderse. Por eso les he estado diciendo a los jóvenes artesanos en el taller que tengan visión, la visión de ver con sus propios ojos lo que es bueno”.

 

Tatano enfatiza:

“Los formatos pueden ir cambiando. Lo que no se puede cambiar es el espíritu de aspirar a buscar el Mingei”,

A medida que el artesano hace girar el torno del alfarero cientos y miles de veces, una belleza que ni siquiera él mismo pretendía va surgiendo en cada pieza. Tal vez el Mingei fascina precisamente por el hecho de descubrir la belleza contenida en objetos que están en constante evolución.

La riqueza de los 1200 años del Washi

Shinichiro Abe es el artesano propietario de Izumo Mingeishi, que lleva cinco generaciones produciendo el papel tradicional japonés Washi en esta región.

Shinichiro Abe dice:

“En la Era Edo (siglos XVII al XIX), había mucha gente haciendo papel en la región, ¿lo sabía? Hoy somos solo nosotros, pero cuando mi abuelo hacía el papel, hubo una persona a la que le gustó mucho su trabajo, que fue Yanagi-san”

Hoy en día, prácticamente todo el papel que se vende en Japón es de tipo occidental, que se difundió en el país a partir de la Era Meiji (1868-1912) y se produce en gran cantidad a partir de la celulosa obtenida de la madera picada. Por el contrario, el Washi, hecho a mano a partir de las cáscaras fibrosas de plantas como el Mitsumata, el Kouzo y el Gambi, no se puede producir en grandes cantidades, lo que provocó un declive drástico desde la era Meiji.

Por eso, el Washi, que se utilizaba ampliamente para los fines más diversos –desde los libros de las familias de los samuráis y los mantras de los templos budistas hasta como material de construcción translúcido para las puertas corredizas fusuma y shoji, o como envoltura para los paraguas– hoy sólo puede verse en unos pocos lugares.

El abuelo de Shinichiro, Eishiro Abe, era un artesano de Washi hecho a mano tan hábil que fue nombrado “Tesoro Nacional Vivo” (Patrimonio Humano Relevante de la Nación). La gran característica del Washi producido por Eishiro consistía en no mezclar materias primas de diferentes plantas, valorando al máximo la identidad de cada una de ellas.

Peculiaridades de Cada Materia Prima: Las plantas utilizadas en la confección del Washi

Las cáscaras de las distintas plantas utilizadas para producir el Washi tienen sus peculiaridades. La del arbusto Mitsumata posee fibras finas y cortas, por lo que son adecuadas para estampar. El papel producido a partir del árbol Kouzo, cuyas fibras son gruesas y largas, son resistentes al plegado y al rasgado. Las del arbusto Gambi son aún más finas que las del Mitsumata, lo que da como resultado un papel con una superficie brillante y lisa que no se mancha al escribir, ni siquiera con las finas letras dibujadas con un Fude, un pincel con mechones, razón por la que se ha utilizado tradicionalmente para reproducir mantras budistas.

Otra característica del Washi es su resistencia: mientras que el papel que se produce actualmente a partir de la celulosa se descompone en un plazo de hasta 100 años, debido a la descomposición de las fibras, el papel Washi puede conservarse durante más de mil años, explica Shinichiro. De hecho, el Shōsōin, un repositorio de objetos tradicionales situado en el templo budista Todaiji de Nara, la antigua capital de Japón, que alberga tesoros con más de 1200 años de historia, incluye, entre ellos, un Washi hecho con Kouzo y Gambi.

En varias regiones productoras, es habitual mezclar las fibras de estas tres plantas para producir papel, pero Eishiro insistió en las técnicas de fabricación que no reúnen más de una fibra. Shinichiro imagina:

“Mi abuelo debió de intentar valorar las características naturales de cada tipo de papel”.

Yanagi quedó maravillado con el papel de Eishiro. Un Washi hecho a mano, cultivado en una tierra y una atmósfera únicas. Las impresiones que él tuvo al sostener una hoja hecha por Eishiro:

Eishiro Abe (a la izquierda) recibe al ceramista británico Bernard Leach (al medio) y Muneyoshi Yanagi (a la derecha).

“Se trataba de un papel grueso de Gambi, muy llamativo. Todavía recuerdo vivamente que mi corazón se enamoró del hecho de saber que había gente que producía papel así, que había lugares donde se fabricaba papel así”. (Muneyoshi Yanagi, “Abe-kun no Shigoto”)

Yanagi quedó convencido de que imprimiría Kogei, la revista que había fundado, utilizando papel Mingei hecho en Izumo.

Manuscrito personal de Yanagi

Mingei consiste en
Comunicarse con el Usuario

La producción de papel comienza con la cocción de los vegetales que son su insumo. La materia prima se hierve en agua caliente mezclada con soda calcinada y luego se deja toda la noche en agua corriente para eliminar las impurezas.

  Shinichiro Abe transportando fibras de Mitsumata, la materia prima del Washi  

A continuación, se tritura la fibra y se disuelve en agua junto con un líquido pastoso extraído de las raíces de una planta llamada Tororo Aoi. Esta mezcla diluida se tamiza con una malla hecha de bambú llamada Misu. Este proceso de formación de las hojas de Washi presenta grandes desafíos para mantener el grosor del papel uniforme. Shinichiro dice que un artesano necesita al menos tres años para dominar esta técnica. Otro problema es el hecho de que el Tororo Aoi pierde viscosidad durante el verano, por lo que el invierno, cuando las aguas están heladas, es la época del año más propicia para producir papel.

Las hojas así formadas son presionadas, exprimidas y luego se secan. Una tarea extremadamente laboriosa, que limita la producción a un máximo de 200 hojas al día. En el taller de Izumo Mingeishi, la producción de papel la llevan a cabo sólo cuatro personas, principalmente Shinichiro y su esposa Kazuko.

El proceso de secado es responsabilidad de doña Kazuko, su esposa  

“Mi abuelo solía decir mucho que lo más importante para hacer papel es ser honesto con el trabajo. No se puede ser negligente. Tomar en serio la fabricación de papel. Por otro lado, él no dejó de ser un investigador. Siempre buscaba nuevas formas de utilizar el papel, nuevas formas de fabricar las hojas”

Un papel que surgió de este espíritu investigador de Eishiro es el Kumogami, un nombre conformado por la fusión de variaciones de pronunciación de partes de los nombres Izumo y Washi. Una vez formadas las hojas y antes del proceso de prensado, este recibe una capa de colorante que luego se lava, incorporando patrones de color en el propio tejido de papel. Eishiro no sólo honró las tradiciones, sino que también siguió buscando nuevas formas de hacer artesanía sobre ellas.

El Kumogami, desarrollado y patentado por Eishiro Abe.

El Mingei como corriente de pensamiento no se limita a coleccionar y contemplar artículos antiguos de diversas regiones. Shinichiro dice que es “el acto de comunicarse con el usuario”. El acto de prestar siempre atención a las voces de los clientes: “quisiera usar el Washi para esto”, “¿podría usarlo de esta manera?”, conduce, con el paso del tiempo, a cambios respecto del grosor, del tamaño y de las materias primas, en función del uso que se requiera del Washi. Esta comunicación “franca y directa” con el usuario hace que surjan elementos que antes no existían. Quizá ese proceso sea una forma de describir el Mingei.

El mingei en Constante Evolución

Izumo conserva no sólo utensilios y platos de cerámica, sino también muchas otras formas de Mingei.

Se fabrica el Hibachi, un jarrón de cerámica que se utiliza como calentador; un estante de madera que funciona como escalera; una vitrina del tamaño justo para las botellas de sake; pañales. Entre las artesanías, hay un recipiente para “alimentos y agua para las gallinas”.

  El Teaburi”, calentador refractario que utiliza carbón  
Estantería cuyos desniveles permiten su uso como escalera
Estantería  para guardar botellas de sake: uso eficiente del espacio limitado
Soporte para agua y alimento de las gallinas

Nadie sabe quién las creó. Pero transmiten la transpiración dinámica de las personas de cada época que trataron de llevar un poco de aliento a las desafiantes vidas de la gente a su alrededor. No están hechas para embellecer o destacar; pero el esfuerzo por hacer que sean útiles termina evocando la creación de algo que es bello a su manera, que no presume ni intenta sobresalir.

  El Tsurigane Hibachi, un calentador de carbón portátil, con un gancho para facilitar su transporte.   

Esta pulsación debía ser lo que Yanagi quería llamar la “belleza de lo saludable”, una belleza que no se limita a ninguna región en particular de Japón. Seguro que esta belleza llena de salud natural, heredera de los materiales y tradiciones de su tierra, está cerca de usted.

¡Busque la belleza que está presente en su vida cotidiana!

Referencias Bibliográficas:

Muneyoshi Yanagi, “Mingei to wa Nanika” (O Que é Mingei), Kodansha Gakujutsu Bunko
Muneyoshi Yagani, “Teshigoto no Nippon” (O Japão dos Trabalhos Feitos à Mão), Iwanami Bunko
Muneyoshi Yanagi, “Yanagi Muneyoshi Zenshu” (Obras Completas de Muneyoshi Yanagi), Chikuma Shobo
“Nihon Mingeikan Techo”, (Livro de Bolso do Nihon Mingeikan), Diamond Sha Revista “San In Kirari”, edição 03/2012
“Sekai Daiyakka Jiten” (Grande Enciclopédia Mundial), Heibonsha
“Nihon Kokugo Daijiten” (Grande Dicionário da Língua Japonesa), Shogakukan

Consultar los sitios web oficiales:

Nihon Mingeikan, Izumo Mingeikan, Shussaigama e Izumo Mingeishi Kobo.

Colaboraron en el reportaje:

Abe Eishiro Kinenkan
Izumo Mingeikan
Izumo Mingei Kyokai
Izumo Mineishi Kobo
Shussaigama.

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